El presente ensayo explora las relaciones que mantiene la novela Nuestra Parte de Noche
de Mariana Enriquez con el dolor y los modos de traducción posibles a partir de la ficción.
Dicha exploración se sostiene en la tensión entre realidad y ficción. En primer lugar se
interrogan las vinculaciones entre realidad y ficción desde una lectura psicoanalítica, luego
se realiza una lectura del dolor y las múltiples maneras que encuentra para manifestarse y
en el último apartado se incluyen dichos conceptos dentro de un marco común: la dictadura.
La escritura se enmarca desde una perspectiva psicoanalítica tomando como referencia
principal un aforismo de Jacques Lacan donde enuncia que “la verdad tiene estructura de
ficción”. En las conclusiones se arriba a la pregunta por la construcción de memoria
colectiva y como oficia dicha memoria en la reescritura de la historia de nuestro país.