Este trabajo explora cómo, a través de la arquitectura, es posible generar un vínculo profundo entre las personas y su entorno natural. La presencia de los humedales en la región del Acuífero Guaraní representa una oportunidad única para crear conciencia sobre su valor ecológico y la necesidad de
preservarlos. Estos ecosistemas, vitales para el equilibrio ambiental, desempeñan un papel crucial en la regulación de los recursos hídricos, la protección de la biodiversidad y la mitigación de los efectos del cambio climático.
El humedal no solo constituye un refugio para numerosas especies de flora y fauna, sino que también actúa como un filtro natural, mejorando la calidad del agua y protegiendo las cuencas hidrográficas. Sin embargo, a pesar de su importancia, estos ecosistemas se encuentran cada vez más amenazados por la urbanización, la contaminación y el cambio climático. En este contexto, la arquitectura puede desempeñar un papel fundamental al promover un diseño sensible que integre los humedales en las
dinámicas sociales y culturales de las comunidades locales.