El presente ensayo consiste en una revisión crítica del uso del diagnóstico en
psicoanálisis, así como de aquellos conceptos que se utilizan en la práctica, pero que
fueron gestados en una clínica anterior: la médica y su especialización psiquiátrica. El
traspaso de estas, al campo que nos ocupa, en parte tiene que ver con la formación de
quien abrió el camino para dirigir la cura mediante la palabra, Sigmund Freud, por cierto,
médico neurólogo, y quien continuó ese camino: Jacques Lacan, psiquiatra. Desde el
marco teórico del psicoanálisis, se propone realizar una consideración sobre los inicios de
la disciplina, ubicando los paradigmas psiquiátricos con los que dialogan tanto Freud como
Lacan, para así identificar el contexto de producción teórica y los vasallajes conceptuales
que ahí se suscitan. Luego, se problematiza la designación de estructuras clínicas,
ubicando el concepto en clave histórica y la atribución que se le hace a Lacan de tal
denominación, para finalmente decantar en un análisis de la dificultad de sostener, en la
práctica analítica, la elaboración del diagnóstico en términos clínicos, el cual lleva a una
deriva psiquiatrizante del psicoanálisis, borrando su singularidad característica y dejando
al analista en el lugar del psicoterapeuta.