La temática de este ensayo es el juego en la infancia como primeras experiencias
de contacto, situación que permite a los niños explorar y afianzar el incipiente vínculo con
el entorno. El objetivo es indagar sobre la función del ajuste creativo en la frontera de
contacto. Se considera que, el juego constituye la primera experiencia fundamental de
contacto del niño, donde comienza a explorar el entorno y a reconocer y satisfacer las
necesidades que emergen del campo organismo/ambiente. En este sentido, desde la
Terapia Gestalt, el juego se concibe como un proceso dinámico de intercambio entre el
niño y su entorno, que posibilita el ajuste creativo, potencia el darse cuenta y lo convoca a
estar presente en el aquí y ahora. Se concluye que, para que el juego se consolide como
experiencia plena de contacto, resulta indispensable un vínculo afectivo que funcione como
soporte, brindando seguridad emocional, acompañamiento y respeto por los tiempos. De
este modo, tanto la Educación Inicial como la Terapia Gestalt coinciden en reconocer que
el juego se funda en vivencias corporales, emocionales y sensoriales. De ahí que, en los
escenarios lúdicos, el niño organiza sus emociones, representa su mundo interno, explora
los límites de su acción, enfrenta desafíos y desarrolla formas propias y creativas de
responder a sus necesidades. Así, el juego se erige como una vía privilegiada de
crecimiento, aprendizaje y autorregulación, donde se entrelazan la imaginación, el cuerpo
y el vínculo afectivo como fundamentos de una experiencia genuina de contacto.