El presente trabajo aborda el rol contemporáneo de las bibliotecas populares como infraestructuras culturales y sociales, capaces de generar identidad, encuentro y acceso democrático al conocimiento. El proyecto se emplaza en el Barrio Saladillo, en la ciudad de Rosario, un sector caracterizado por su valor patrimonial, su relación con el paisaje del arroyo y la presencia de una estructura de hormigón abandonada, originalmente destinada a un policlínico. A partir de la recuperación y resignificación de esta preexistencia, se propone un equipamiento cultural híbrido que articula biblioteca, centro cultural y viviendas sociales, organizados en torno a un gran espacio público.
La hipótesis plantea que la reutilización de estructuras en desuso, combinada con una programación diversa, puede fortalecer el tejido social, mejorar la calidad ambiental del entorno y revalorizar la identidad barrial. La propuesta integra estrategias urbanas, paisajísticas y constructivas que priorizan la accesibilidad, la flexibilidad de uso y la relación interior–exterior mediante una envolvente liviana y translúcida.
La arquitectura se concibe como mediadora entre comunidad y territorio, capaz de transformar un espacio degradado en un ámbito de encuentro, aprendizaje y producción cultural. De este modo, la biblioteca deja de ser un mero contenedor de libros para constituirse en un motor comunitario que promueve la inclusión social y la apropiación del espacio público.
Palabras clave
Biblioteca popular, Arquitectura social, Espacio público, Reutilización de preexistencias