El presente ensayo se propone puntualizar en los círculos de mujeres como experiencias
colectivas productoras de salud mental. En este sentido, la salud mental no puede ser
pensada por fuera del contexto histórico-social, lo cual acentúa la importancia de
abordajes contextualizados. Desde esta perspectiva, se pretende delimitar las
condiciones necesarias para que se produzcan transformaciones subjetivas en las
mujeres que participan de estos espacios haciendo énfasis en la escucha, la circulación
de la palabra y el encuadre. El análisis de los círculos de mujeres se realiza tomando
como marco teórico el Psicoanálisis desde una perspectiva social y los aportes de la
Psicología Comunitaria para situar la importancia de la participación comunitaria. En una
lectura contextual, es necesario dedicarle tiempo a situar la importancia de los círculos de
mujeres en la Argentina de hoy en día y cómo pueden constituirse como espacios de
resistencia que fortalecen el lazo social. En conclusión, se subraya el hecho de que estas
propuestas no son ni una charla de pasillo, ni una terapia grupal, pero las mismas,
delimitando el encuadre, pueden generar efectos terapéuticos. Esto contribuye a
vislumbrar formas de producir salud mental teniendo como eje la importancia del lazo
social. Es por ello que traer a la academia formas de organización colectiva que puedan
producir efectos terapéuticos es el puntapié para generar diálogos con el territorio. A su
vez, al recuperar formas territoriales de abordar las demandas cotidianas se enriquece la
práctica en el campo de la salud mental.
Palabras clave
Salud mental- Género- Experiencias colectivas- Círculo de mujeres