El presente ensayo se propone abordar la categoría del diagnóstico en la práctica
psicoanalítica con niños, con el objetivo de poder situar qué es aquello que convoca e
insiste en re-pensarla para la práctica. Para ello, se la interrogará en función de variadas
aristas. Primeramente, definiéndola y situándola respecto del discurso médico, lo cual
pondrá de manifiesto la problemática del signo que subyace a la lógica diagnóstica y la
imposibilidad del analista de ocupar el lugar del clínico. Seguidamente, será pensada como
un engranaje de la psicopatologización y medicalización de la infancia, situando la
necesidad de buscar alternativas para que los analistas no sean cómplices de la misma.
Para finalizar, se la interpelará en relación a la práctica con niños lo que, en consecuencia,
conllevará pensar la relación del niño y el Otro. De estos desarrollos, se desprenderá que
las manifestaciones propias de la niñez agujerean el saber del Otro en tanto que lo
confrontan con el significante ‘muerte y sexualidad’, lo que pondrá en evidencia el vacío de
la estructura del lenguaje y cómo el diagnóstico ofrecería una restitución de saber.
Finalmente, se propondrá como alternativa pensar una operatoria de lectura diagnóstica
que oriente a una circulación del saber y admita soportar la castración.