La propuesta de este trabajo es pesquisar aquello que Jacques Lacan leyó en la teoría de las pasiones de Spinoza para poder conceptualizar la ética del psicoanálisis. El psicoanálisis surge en condiciones determinadas por un cierto clima de época y reconocer sus influencias y antecedentes es fundamental para tener una perspectiva más completa y contextualizada de sus conceptos. Conforme se realice ese análisis, se podrá responder desde allí a una preocupación ética actual respecto a los discursos normalizantes atravesados de conceptos psicológicos que, al intentar desvanecer los síntomas, desvanecen al sujeto y refuerzan las lógicas de exclusión. La hipótesis es que Spinoza, al hacer de su Ética un más allá del bien y del mal, propició el suelo fértil para los fundamentos de la Ética lacaniana. Este trabajo se compone de cuatro partes: en primer lugar, la importancia de la posición ética y su superioridad revolucionaria ante las psicoterapias; en segundo lugar, la diferencia entre ética y moral y un repaso por las morales tradicionales; en tercer lugar, el vínculo entre la teoría spinozista de las pasiones la libertad y la democracia; lo propio de la Ética del Psicoanálisis: el deseo del analista; y por último, una relación entre Lacan y Spinoza. Hacia el final, el giro subjetivista desde el Bien Supremo spinoziano al texto de la Ética del Psicoanálisis, que explica el fin de la experiencia analítica como un bien-decir.