Este trabajo se centra en la escritura como herramienta terapéutica ante la
irrupción de un suceso traumático en la vida de un sujeto. Hacemos mención de
derrumbe subjetivo para aludir a la característica de imprevisibilidad y sorpresa del
trauma, en la cual el sujeto debe vérselas con una nueva realidad.
Nos proponemos como objetivo dar cuenta de una hipótesis presuntiva inicial, que
la escritura ayuda a tramitar un suceso traumático, pudiendo comunicar algo de aquello
que puede quedar sin decir.
A través de investigaciones bibliográficas en revistas de divulgación científica así
como en textos de autores clásicos del psicoanálisis y teorías complementarias
intentamos postular que a través de escribir, un sujeto puede darse creativamente nuevos
sentidos que constituyan una guía para sostenerlo. De esta manera ponemos en tensión
la cuestión del sentido de la vida, no como algo inmutable, sino como algo dinámico. Para
dicho fin, recurrimos al concepto de imaginación radical como posibilitadora para poder
pensarnos por fuera de la inercia del contexto inmediato. A su vez, damos cuenta de la
capacidad ordenadora del pensamiento de la escritura, la cual ampliaría las posibilidades
de poder comunicar lo indecible del trauma.
El trabajo no indica una sola forma de escribir, sino que intenta dar cuenta de la
importancia de escribir, destacando su practicidad, pero también su potencial creativo.
Esto, sin desconocer que existen diversos modos de llevar a cabo la escritura y sin
descartar la posibilidad de futuras investigaciones que den cuenta de dispositivos
pensados para llevarlos a cabos en lugares donde la salud mental necesite de una
herramienta valiosa que acuda, sostenga, aloje y posibilite a los padecientes.