El proyecto se emplaza en el Barrio Mangrullo, zona sur de Rosario, un territorio ribereño próximo al río Paraná y al arroyo Saladillo, caracterizado por inundabilidad, variaciones de suelo y una situación de vulnerabilidad urbana vinculada a déficits en infraestructura básica, servicios intermitentes y drenaje saturado. Según datos de ReNaBaP, el barrio presenta una alta población infantil, siendo la cancha el principal espacio comunitario, de encuentro y refugio.
En este contexto, la propuesta toma como directriz tres juegos infantiles tradicionales argentinos —Ronda, Rayuela y Escondida— analizados desde una perspectiva morfológica. La rayuela se traduce en una grilla modular elevada que se expande más allá de la manzana; la ronda introduce dinámicas de expansión y contracción; y la escondida define múltiples accesos que convergen en espacios centrales.
Una pasarela elevada articula paisaje, programa público y viviendas, reinterpretando la vereda como espacio de encuentro y asegurando el uso continuo ante la condición inundable. El proyecto integra biblioteca, espacios educativos, áreas deportivas, bar-comedor y viviendas con programas flexibles, consolidándose como un sistema abierto que, desde el juego, promueve una transformación urbana basada en lo común.