El presente trabajo aborda el rol del Psicooncólogo infantil desde una perspectiva
psicoanalítica, diferenciándolo de enfoques predominantes, como la terapia cognitivo-
conductual, que buscan controlar el ambiente y reducir la ansiedad mediante técnicas
estructuradas. Este ensayo propone una intervención centrada en la singularidad del
niño y su proceso de simbolización. Se profundiza en el impacto de la enfermedad sobre
la imagen corporal, así como en la necesidad de un acompañamiento que no lo reduzca
a un "cuerpo enfermo". Se analiza el cáncer como una herida en lo real, cuya tramitación
simbólica es esencial, y se resalta el juego como herramienta terapéutica, ya que
permite al niño elaborar el sufrimiento, transformar lo traumático y asumir un rol activo
en su proceso. Finalmente, se enfatiza la necesidad de un abordaje interdisciplinario
que contemple la subjetividad del niño, rescatando su voz y garantizando su derecho a
la infancia, incluso en situaciones límite. El psicoanálisis, al priorizar la escucha y el lazo,
ofrece una vía para que el niño transite su enfermedad sin quedar atrapado en ella,
apostando a la humanización del tratamiento y al trabajo sobre lo simbólico, lo
imaginario y lo real.