El presente trabajo de investigación aborda la problemática del consumo de sustancias
tanto legales como ilegales en personas privadas de su libertad. Más específicamente se
pregunta sobre los diversos usos o relaciones que los sujetos establecen con la sustancia
en el contexto de encierro. Apuntando a interrogar lo que realmente sucede al interior de
la cárcel, los juegos de poder, el sufrimiento que produce y en esa circunstancia, el papel
que entra a jugar la droga para quienes padecen la institución. Indagando específicamente
las condiciones que la prisión habilita para que allí se lleven a cabo diversas prácticas de
consumo.
Para ello, se lleva a cabo un abordaje bibliográfico centrado en diversos instrumentos
teóricos que permiten reflexionar sobre la problemática. Destacando aportes
psicoanalíticos, foucaultianos y lo teorizado por Goffman sobre instituciones totales.
El recorrido propuesto permite concluir que la cárcel se plantea como un campo propicio
para la circulación y consumo de drogas, así como de diversos objetos, que por su escasez,
inaccesibilidad o prohibición sostienen los circuitos clandestinos. Además, las prácticas de
consumo al interior de la cárcel tienen características propias, el contexto carcelario influye
en la forma de consumir. Se trata en líneas generales de un consumo que apunta a pasar
el tiempo muerto que constituye la estadía en prisión lo más dormido posible