El presente escrito aborda el tema de la voz como herramienta de trabajo para
el psicoanálisis. La indagación se da bajo la modalidad de ensayo donde la perspectiva
teórica que prima es la del psicoanálisis teniendo como interlocutora a la filosofía.
Se abre una pregunta por la voz como objeto a en los términos que lo plantea Lacan.
Como objeto separable, resto del devenir del sujeto en el campo del Otro y se configura la
hipótesis que atraviesa el desarrollo: la voz del psicoanálisis es la voz no articulada, la
que produce el timbre de voz y que Aristóteles refiere como phôné, aquella que se
diferencia de la voz articulada (lexis).
La hipótesis se trabaja en el marco del problema filosófico de la distinción de los restos y
los desechos, teniendo en cuenta que la pregunta por la voz está planteada desde las
primeras elaboraciones psicoanalíticas de Freud en el marco de la angustia. Se concluye
que la phôné marca la singularidad del tono de un sujeto y lo inscribe en un relato de
tradición, así como también, permite sostener el interrogante por la voz del analista y su
respectivo deseo que es planteado como deseo de separación.