El presente ensayo intenta elucidar cómo se da la entrada en análisis de un paciente, a partir
del día en que ingresa a consulta, y basando la respuesta en la investigación de textos
freudianos, que fueron escritos en los años entre 1904 y 1917.
Freud se preguntaba en sus inicios las razones que hacían a una persona apta, o no, para
ser analizada psicoanalíticamente. El dispositivo presentaba por esos tiempos ciertas
limitaciones para su aplicación, y es por esta razón que Freud se tomaba un tiempo antes
del comienzo del análisis para realizar entrevistas a sus pacientes y elucidar si eran, por sus
características y el tipo de patología que presentaban, aptos para ser tomados como
pacientes. Llamaba Ensayos previos a estos encuentros.
En la actualidad, a pesar de haber superado las limitaciones que Freud planteaba a
comienzos del 1900, el tratamiento analítico sigue necesitando de esta etapa previa de
entrevistas, con el objetivo de situar subjetivamente al paciente, plantear un diagnóstico,
realizar una apertura a lo inconsciente, y crear un espacio transferencial, para que luego
pueda darse la entrada en análisis. Esta entrada también depende del grado de implicación
que quien consulta tiene con la terapia que dice querer comenzar; la decisión del paciente
es condición necesaria para el ingreso al dispositivo. A partir de los Ensayos previos
podremos decidir si autorizar o no una terapia psicoanalítica para ese paciente, en ese
momento, y en esas condiciones y si seremos competentes como profesionales para poder
llevar a cabo el tratamiento.