El presente ensayo parte de la idea de que tanto la subjetividad como la infancia
no son conceptos unívocos, sino que adquieren diferentes versiones de acuerdo a las
condiciones económicas y políticas en las que se las piense y dichas condiciones están
sujetas a transformaciones que varìan también en función de cada época. El modo de
ser niño en nuestros días es muy diferente a la forma en que nuestros antecesores
vivieron esta etapa de su vida‚ ya que la misma fue variando por diversas razones‚ pero
una de las características más significativas y disruptivas que cambiaron el modo de
vivir y de concebir las infancias fue el avance del mercado y las nuevas tecnologías. Es
a partir de estas características que la vida de adultos y niños ha dado un giro en cuanto
los modos de vincularse‚ comunicarse‚ jugar y convivir con los otros. Se parte de la
hipótesis de que existe una problemática respecto de los modos en que se produce la
filiación, bajo las condiciones que impone. Una hipermodernidad caracterizada por la
aceleración del tiempo y la fluidez de los lazos. De modo que es pertinente analizar las
condiciones de la época que inciden en los modos de producción de subjetividad, así
como en el establecimiento de determinadas expresiones sintomáticas‚ a fin de poder
pesquisar cómo operan hoy‚ para poder leer los malestares en la infancia como síntoma
de estos cambios y no cómo problemáticas individuales.