Buscar darle valor a una praxis como jugar, fue el paso que la emparentó a la noción de patrimonio. Si a algo se le adjudica cierto valor, podemos pensar en los modos para cuidarlo, salvaguardarlo y también las maneras de darle lugar en el cotidiano como práctica de una comunidad. Ahora bien, ¿Cuál es el valor que contiene el jugar? La distancia inicial entre jugar y patrimonio desde la cual se originó el proceso de escritura de este proyecto, fue acortándose a medida que atravesaba algunas pruebas pilotos de los dispositivos que propone. Como si fuera un Pan y Queso entre jugar y patrimonio, un concepto fue acercándose a otro, paso a paso, en un proceso creativo que abrió un sendero, dejando vislumbrar un punto de encuentro en el centro.
Ese centro, es la palabra Nuestro. Nuestro que habla de nosotros. Todos nosotros tenemos alguna vivencia en relación al jugar. Todos tenemos algo para legar. Mira el jugar como legado, ofrece la oportunidad de ponernos todos a una misma distancia en relación a un centro. En ronda. De mano en mano, de boca en boca, de generación en generación. ¿Será ese el valor que esconde el jugar?