Desde la antigua Grecia hasta nuestros días, el arte y sus distintas expresiones
han sido compañeros inmemoriales de la vida de los seres humanos, construyendo en las
distintas épocas, nuevas formas de comunicación y aprendizaje.
Acercar diversas expresiones artísticas a la vida de los niños permite, por un lado,
promover el desarrollo de componentes cognitivos, afectivos, sociales y estéticos, y
simultáneamente, transitar por experiencias que conllevan a una apropiación creativa de
la realidad y del medio que los rodea.
La educación, sustentada mediante dispositivos artístico-lúdicos desde la primera
infancia, proporcionaría los cimientos para una aprehensión distinta y creativa del mundo
en los niños, lo que brindaría mayores herramientas para la constitución psíquica de los
mismos.
Este trabajo retoma, desde la psicología como disciplina específica, diversas
teorizaciones que sostienen y avalan esta postura, y que permiten pensar en ampliar el
horizonte de nuestra práctica.