El presente trabajo consiste en un ensayo que tiene como objetivo ubicar la problemática de la modalidad transferencial en la clínica de la psicosis y la función del analista que convoca, ya que según las situaciones y momentos de trabajo ésta variará en sus cualidades.Toma como base una lectura sobre la posición del sujeto, y parte de la hipótesis de que hay un tratamiento posible siempre y cuando el analista se deje usar por el paciente: esto implica asumir la posición desde donde el psicótico lo sitúa y lo construye, desde un lugar que no sea amenazante ni indiferente. La argumentación de este escrito atraviesa diversos momentos; comienza circunscribiendo la diferencia entre la posición analitica de la medica-psiquiátrica, luego especifica las particularidades del sujeto psicótico y su transferencia —sea respecto al saber, al exceso, a la invención— y por último, repara en las funciones que dichas particularidades reclaman del analista en transferencia. Las conclusiones a las que se arriba, luego de sostener un trayecto tanto teórico como clínico, permiten sostener la hipótesis inicial: hay transferencia y tratamiento posible, siempre y cuando las referencias con las que cuenta el sujeto sean el puntapié para el trabajo analítico. El analista con la sumisión a dichas referencias, y la actividad que implica dicho ejercicio, trabaja en pos de una estabilización no sin antes ratificar el saber del sujeto para que despliegue su decir, como también proponiendose como un alguien que brinda el espacio para que lo mortificante de ese saber se acote.