El presente ensayo tiene por objetivo poder plantear mi hipótesis de lectura acerca de posibles di-versiones del jugar en la clínica psicoanalítica con niños. Quedando la primera de estas versiones apegada a una lectura del juego como producto acabado que permite ubicar al niño dentro de una taxonomía, se torna necesario el pasaje por la cuestión del diagnóstico. A partir de esta última, se diferencia entre el diagnóstico entendido en dichos términos, y el diagnóstico como operación preliminar que permite dar cuenta de la singularidad y habilita un espacio más allá de la reducción del ser al diagnóstico. En cambio, la segunda versión del jugar, lo entiende como el análisis en sí mismo, como la producción genuina que realiza el niño con el analista que es sostén y soporte. Será entonces a partir del jugar que se habilita la posibilidad de que el niño pueda simbolizar y desplegar su historia, construyendo alternativas, en tanto esta actividad implica metáfora y metonimia.