En presente ensayo se propone indagar cómo algunas características de la postmodernidad inciden a que algunos sujetos consuman compulsivamente, primando el goce por sobre el deseo, cayendo de esta manera en las adicciones.
Una de las características que se ha tomado como relevante de la postmodernidad es el consumismo propio del modelo capitalista y los medios de comunicación digitales que son quienes con sus estrategias de marketing lo masifican y producen efectos en algunos sujetos que no pueden frenar el consumo.
Teniendo en cuenta que advenimos como sujetos de deseo con una falta que produce displacer, se podría pensar que los medios de comunicación y las publicidades que lo acompañan son los que hacen creer que con sus objetos de consumo podrían taponar esta falta. Pero esto produce un mayor malestar primando el goce con su compulsión a repetición donde no se puede parar; anestesiando de esta manera el deseo que es el que nos impulsa en la vida a hacer.
Para finalizar se concluyó en que es ilusorio e infantil creer que los objetos de consumo podrían obturar la falta que es constitutiva en el sujeto. Como horizonte posible para una mejor calidad de vida se pensó que sería interesante correr el centro de interés en la materialidad del consumo y promover un estilo de vida donde se prioricen los lazos con los otros, los afectos.
Se ha dejado como interrogante el quehacer de la práctica psicoanalítica en el contexto actual y su relación con el consumo problemático.