El proyecto se desarrolla dentro de una línea de diseño orientada a revalorizar áreas periféricas deterioradas, entendiendo al espacio colectivo como un agente de cambio social.
En este escenario, la propuesta integra un nuevo centro cultural, la Biblioteca Popular Encuentros del Saladillo, junto con la renovación paisajística y urbana de la bajada hacia el arroyo, con la intención de consolidar un nodo que actúe como vínculo espacial y social entre distintas dinámicas y escalas de uso.
La estrategia proyectual surge de una lectura atenta del territorio. Se estudiaron modos de apropiación del espacio, el rol de la huerta, los recorridos diarios y las tensiones derivadas del aislamiento del sector respecto de la ciudad formal. A partir de este análisis, el edificio ocupa tres cuartas partes del lote y establece relaciones activas en las cuatro direcciones: hacia el este, un acceso abierto a la huerta; hacia el oeste, la conexión con las viviendas; al sur, el enlace con la bajada pública concebida como parque lineal; y al norte, un borde permeable que se integra al bosque existente y sirve nexo con el espacio destinado al conjunto de viviendas. La arquitectura se plantea como continuidad entre lo construido, lo natural y lo urbano. Espacios como patios, anfiteatros, talleres, salas de lectura y terrazas permiten transiciones suaves entre interior y exterior, y entre lo institucional y lo cotidiano del barrio.