El presente escrito comienza con una pregunta por los complejos vínculos entre
práctica psicoanalítica e institución pública de salud, y sitúa como norte la interrogación
sobre la posición de analista en la escena institucional.
La perspectiva desde la que se realiza el recorrido teórico se basa en un
psicoanálisis entendido a partir de los conceptos introducidos por Sigmund Freud y
Jacques Lacan. Se parte de la distinción freudiana psicoanálisis puro/impuro, para
cuestionar la idea de que el psicoanálisis tendría un territorio propio por oposición a un
territorio ajeno. Este cuestionamiento se aborda a partir de pensar el modo de relación
del analista al saber. Se enuncia que ante la demanda institucional de saber el analista se
sostiene en un no-saber, un saber que permite soportar lo imposible de saber. Con
respecto a la transferencia, se descubren dos caminos divergentes. El primero es
denominado camino de la significación alienada, e implica reducir el análisis al influjo
sugestivo o al mero vencimiento de las resistencias. El segundo camino es el de la
emergencia del sujeto, relacionado con la ética del psicoanálisis.
Se concluye que el psicoanálisis se define por la producción de un efecto-sujeto y
que éste no está garantizado por ningún dispositivo, sino por la posición del analista en la
transferencia.