El ensayo se propone fundamentar la hipótesis de que se puede pensar a la
supervisión como operador de una práctica posible en instituciones públicas. A partir de ir
dialogando con diferentes autores y autoras que han escrito al respecto y de reflexiones
propias. En primer lugar, marco los orígenes del dispositivo „supervisión‟ propuesto por
Freud como parte de la formación del analista. Luego me permito extraerlo de sus orígenes,
para pensar la función que puede tener como operador en las instituciones que trabajan con
equipos interdisciplinarios abordando la salud mental y alojando el malestar. Se continúa
con algunas preguntas orientadoras: ¿para qué supervisar en una institución?, ese lugar de
supervisión, siendo referenciado por el discurso psicoanalista ¿qué particularidades tiene?
¿Qué aportes puede ofrecernos? ¿Qué posición ocupa y habilita? Éstas permitirán armar un
mapa de posibilidades en el trabajo con otros, con la terceridad, con otros discursos y las
tensiones que implican. Elaboración que me lleva a pensar en el tiempo cedido a la
supervisión, donde opera lo propio del psicoanálisis al darle lugar a que eso que se resiste
aparezca y sea oído. Y al tiempo en relación a la escritura de esos fragmentos, al armado
de una novela propia de la institución. Para finalizar, me pregunto por los riesgos de la
supervisión. Estos distintos puntos son lo que me van a permitir conjeturar que es un
operador posible, necesario y privilegiado en el trabajo institucional en tanto es un aporte
construido y crítico abierto al debate de otras lecturas.