En la actualidad existe una problemática conocida con el nombre “procrastinación”. La misma se caracteriza por una tendencia a la postergación de tareas cotidianas, responsabilidades y proyectos, y se considera que estos síntomas, más o menos inquietantes, pueden estar relacionados con el deseo (obstaculizado) de los sujetos y su búsqueda de satisfacción. Es por ello por lo que en el presente ensayo nos proponemos indagar si el deseo, aquello que hace que un sujeto pueda realizar acciones que le reportan un disfrute, se encuentra imposibilitado por un goce tiránico, sumado a las condiciones de la época. En este caso particular, es de nuestro interés abordar la intersección de algunas perspectivas sobre la procrastinación con conceptos provenientes del Psicoanálisis. Para esto nos servimos de algunos textos que vislumbran coordenadas acerca de la procrastinación y quién nos permitirá mantener el rumbo es el concepto de síntoma. Nos encontramos con que hay síntomas promovidos por las condiciones de la época como la dificultad en el avance hacia el acto. Esto sucede, creemos, porque se ha generado una cultura del entretenimiento y la distracción, donde las personas buscan constantemente gratificación inmediata y evitan las tareas difíciles, aburridas o situaciones angustiantes. Así mismo, consideramos que la procrastinación podría estar relacionada con la búsqueda de un tipo de satisfacción que va más allá. Lo cual genera una sensación de angustia, ya que, el sujeto, en lugar de orientarse hacia su deseo, se encuentra atrapado en un goce que brinda satisfacción inmediata, y que obtura el deseo. Y en este sentido, algo se presenta como si el deseo no necesariamente está coordinado con los ideales. Ese deseo es sin garantía y eso angustia. Es por ello que Hamlet es el ejemplo por excelencia, al cual recurrimos para abordar el desarrollo del presente ensayo.