Bioprospección de recursos biológicos autóctonos para la búsqueda de potenciales productos tripanocidas

Fecha

2025

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Editor

Universidad Nacional de Rosario. Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas
Resumen
Es ampliamente conocido que diversas especies vegetales producen una gran variedad de sustancias químicas, lo que las ubica en la posibilidad de exhibir diferentes propiedades biológicas. Ha sido descripto en bibliografía, que ciertas especies de la familia Simaroubaceae, son utilizadas en la medicina tradicional para el tratamiento de la malaria, la cual es causada por el protozoo parásito Plasmodium falciparum. Si bien esta enfermedad posee baja incidencia en nuestro país, esta zona es endémica para el Mal de Chagas, otra enfermedad de origen parasitario causada por el protozoo Trypanosoma cruzi. Esta enfermedad representa un importante problema de salud pública en los países de Latinoamérica y su tratamiento se basa en el uso de nifurtimox y benznidazol, drogas desarrolladas hace más de 50 años. Las mismas son efectivas en la fase aguda de la enfermedad, sin embargo, en el estado crónico su uso es materia de controversia, además de los importantes efectos secundarios. Por lo tanto, sigue siendo una necesidad imperiosa desarrollar nuevos medicamentos, seguros y eficientes, para superar los inconvenientes que generan los tratamientos utilizados en la actualidad. Por otro lado, Baccharis L. es un género de la familia Asteraceae que comprende un alto número de especies distribuidas en toda América y se caracterizan por producir aceites volátiles (AVs). Diversas especies de Baccharis L. son utilizadas en la medicina tradicional como analgésicos, antiinflamatorios, digestivos, diuréticos y espasmolíticos entre otros. Muchas de las propiedades mencionadas son atribuidas a sus AVs. Los mismos son mezclas complejas que pueden contener entre 20 y 60 compuestos en diferentes concentraciones y son caracterizados por 2 a 5 componentes principales, con concentraciones más altas, comparados con el resto. En general, estos compuestos mayoritarios son los responsables de la actividad biológica descripta para los AVs, por lo que los mismos son una fuente interesante de estos componentes, con potencial efecto tripanocida. En las últimas décadas, se ensayaron compuestos conocidos utilizados comunmente en otros tipos de tratamientos clínicos, tales como amlodipina, atenolol, bisoprolol, ivermectina, meglumina, metformina, paromomicina, pentamidina, pirimetamina y tinidazol, los cuales presentaron actividad tripanocida, pero los resultados no han sido concluyentes en la clínica. La enfermedad de Chagas, al igual que otras enfermedades, se considera una "enfermedad silenciosa y silenciada". Esto se debe a que a menudo pasa desapercibida en su fase aguda, y los pacientes solo se dan cuenta de que están enfermos cuando comienzan a experimentar síntomas cardíacos y digestivos durante la etapa crónica, que puede manifestarse años después. El término "silenciada" refleja el grave desinterés por parte de la industria farmacéutica, tanto en el desarrollo de nuevos medicamentos como en la creación de medios de diagnóstico. Además, la falta de estadísticas precisas sobre la magnitud del problema, la inacción gubernamental en la provisión de medicamentos para el tratamiento y su exclusión de las listas esenciales de medicamentos contribuyen a esta situación. Las personas afectadas por la enfermedad de Chagas se encuentran atrapadas en un círculo vicioso de negligencia y falta de voluntad política para abordar el problema: sin datos adecuados, no hay diagnóstico, sin diagnóstico no hay tratamiento, sin tratamiento no hay demanda, y sin demanda no hay investigación. Romper este ciclo es una tarea que requiere el compromiso de todos los gobiernos, laboratorios farmacéuticos, organismos internacionales y otros actores relevantes. Por todas estas razones, es esencial desarrollar o identificar nuevas moléculas y compuestos que aún no han sido evaluados, con el fin de proporcionar alternativas efectivas a los tratamientos actuales. En el presente trabajo se desarrolló un programa de prospección para investigar la actividad tripanocida de extractos y AVs obtenidos a partir de plantas nativas. Se prestó especial atención al uso de la información etnobotánica para la selección de las plantas, orientando la búsqueda hacia compuestos con actividad biológica que podrían ser relevantes para el desarrollo de nuevas fuentes de medicamentos. Se seleccionaron las especies vegetales autóctonas Castela coccinea Griseb. (Simaroubaceae), Baccharis spicata (Lam.) Baill. (Asteraceae) y Baccharis punctulata DC. (Asteraceae), que están ampliamente distribuidas en nuestra región y son accesibles para su recolección. Se obtuvieron extractos y fracciones de estas plantas, así como aceites volátiles con una destacada actividad tripanocida. A partir de estos materiales, se desarrollaron métodos de fraccionamiento bioguiado para identificar los compuestos responsables de la actividad biológica. Se llevó a cabo la purificación de los componentes activos a partir de las fracciones, logrando obtener compuestos líderes puros. Además, se optimizó el rendimiento en la obtención de aceites volátiles y sus componentes, considerando variables como el tiempo de secado del material vegetal y el proceso de hidrodestilación.

Palabras clave

Aceites esenciales, Mal de Chagas, Baccharis punctulata, Actividad tripanocida, Espatulenol, Óxido de cariofileno

Citación