El presente ensayo aborda el estatuto del malentendido estructural intrínseco al lenguaje en el marco del análisis con niños. El orden de sus apartados inicia con una indagación de la pregunta por lo que quiere decir hablar y las características de la regla fundamental analítica como escenario de la función del malentendido, para avanzar luego sobre las particularidades del decir del niño en el análisis. ¿Qué posición sostiene el analista frente al malentendido? ¿Qué particularidades tiene el decir del niño en tanto agenciado por el malentendido? Completa su recorrido con un tratamiento de las relaciones entre juego y decir. Si el jugar es un hacer cuya innegable regularidad la clínica analítica con niños ha llevado a un primer plano en el orden de la técnica: ¿Es el juego soporte de un decir posible? ¿Puede el juego ser considerado como una puesta en acto del malentendido estructural? Este trabajo propone como hipótesis que el sujeto que interesa al análisis con niños es el que acontece jugando, lo que hace de la pregunta por sus relaciones con el decir un asunto crucial. Entre sus conclusiones recupera la potencia subjetivante que la posición del analista promueve al habilitar la emergencia de un decir singular que se juega bajo el ritmo propio que imponen las grietas del malentendido. Es por esta vertiente que pretende reivindicar al psicoanálisis como práctica discursiva que avanza por las vías de la discontinuidad y la disponibilidad a dejarse interpelar por las novedades y disrupciones que produce su propia práctica.