En este ensayo se exploran las particularidades de la transferencia en los
pacientes con cáncer en la etapa terminal. Para ello se contrastan aspectos de la
transferencia en situaciones ordinarias, con los modos que se despliegan en situaciones
de terminalidad. La hipótesis que se plantea es que —a diferencia de lo que sucede en la
clínica analítica convencional—, en los casos de pacientes terminales, a menudo se
requiere de un proceso que ponga más acento en la intervención que en la abstinencia y
esta cuestión acaba interpelando la práctica y la metodología. A partir de los trabajos de
Freud y Lacan sobre la transferencia es posible notar que resulta legítimo —en esas
situaciones— realizar un deslizamiento hacia éstas prácticas no tan convencionales del
psicoanálisis, considerando tanto la posición del analizante como la del analista.