El ensayo aborda la anorexia desde el psicoanálisis como una afección
transestructural que opera sobre el deseo, leyéndola más allá de la catalogación como
trastorno. El trabajo busca que la restricción alimentaria -‘no comer nada’- es una maniobra
subjetiva y desesperada para introducir la falta en un Otro materno leído desde una ilusión
de completud, buscando establecer un vacío puro que posibilite el deseo, aunque este se
paralice y se sacrifique en el goce pulsional de destrucción que se ejerce sobre sí mismo.
Esta dinámica se relaciona con un superyó tiránico y la influencia de la actualidad, la cual,
con su cultura de consumo, obtura el deseo al llenar constantemente el vacío, mientras que
la anoréxica se aferra a la falta como forma de resistencia y autoafirmación. Proponiendo
desde allí una escucha posible, desde el psicoanálisis, que evoque al vacío en su costado
deseante.