Uno de los desafíos que implica el envejecimiento es aquel que se inaugura cuando el paso del tiempo comienza a dejar sus marcas sobre el cuerpo. La imagen en el espejo comienza a mostrar sus diferencias respecto a la de la juventud y esto moviliza un trabajo de elaboración psíquica que se verá fuertemente influenciado por el imaginario social y sus representaciones en torno al cuerpo envejecido. La idealización del cuerpo joven y el rechazo al cuerpo viejo, abren paso a la medicalización y la mercantilización, bajo la denominación de lo “anti-age”. El objetivo de este ensayo es reflexionar acerca de estas representaciones sociales y articularlas con el trabajo psíquico que conlleva el envejecer, bajo la premisa de que el imaginario social incide sobre las modalidades de relación con el cuerpo en la vejez. Para ello, realizamos un recorrido por los principales desarrollos del psicoanálisis acerca del cuerpo, problematizando la idea del cuerpo viejo como conflictivo, idea que es utilizada por el mercado en tanto promete que el conflicto se resuelve evitando verse viejo. A partir de esta lectura, retomamos los conceptos de narcisismo y siniestro, entre otros, para pensar el envejecimiento saludable y patológico. Concluimos planteando la importancia de un trabajo de prevención, el cual supone historizar la relación con el cuerpo para entender el posicionamiento subjetivo frente al cuerpo que envejece. Es desde allí que podrán interrogarse los discursos de época y duelar aquel cuerpo anti-age, para habitar un cuerpo que envejece, con la potencia del deseo vigente.
Palabras clave
Cuerpo - Adultez mayor - Envejecimiento - Imaginario social - Narcisismo.