En el presente ensayo se propone abordar el proceso de filiación en el marco de la intervención institucional, específicamente en los Centros de Acción Familiar (CAF). Se sostiene que estas instituciones cumplen una función filiatoria que, de manera implícita, en su labor diaria forma parte de la historia de subjetivación de las familias que asisten. Acompañan la vida cotidiana de las familias y podrían pensarse como instituciones que operan como sustento de las funciones parentales. Allí asisten niños, niñas, adolescentes y familias de sectores en situación de vulnerabilidad social. La vulnerabilidad social aparece ligada a las desigualdades sociales, refiere a un sector de la población que se encuentra en la precariedad laboral y marginación. Como consecuencia, en este contexto, podría tomar lugar la fragilidad de vínculos sociales y familiares que presentarían dificultad para cumplir un rol de soporte. En los CAF acontecen ceremonias mínimas que funcionan como el combustible que pone en marcha el inicio o el refuerzo del lazo filiatorio de las familias con la institución, permitiéndoles sentirse ya no aislados de la estructura social. Así también del lazo filiatorio de los padres y madres con los hijos e hijas, habilitando/acompañando la constitución subjetiva de los mismos. Se sostiene que los equipos de trabajo de los CAF encarnan un posicionamiento ético político profesional atravesado por la ternura, el miramiento y la asimetría frente a las infancias que acompañan diariamente. Si bien se trata de instituciones administrativamente de desarrollo social, son instituciones que promueven salud.
Palabras clave
Centros de Acción Familiar, Filiación, Vulnerabilidad, Ternura, Lo Mínimo.