Este ensayo está escrito con el propósito de trabajar en la premisa de que hay efectos de padecimiento subjetivo en la experiencia de fragmentación corporal psicótica. En primer lugar, se inquiere en las obras freudianas a fin de encontrar aportes que argumenten la conjetura de que hay fragmentación corporal en la psicosis, por consiguiente, se hace hincapié en un momento que es inaugural a la constitución subjetiva: la fase autoerótica. Del mismo modo, la valiosa obra freudiana acompaña con la lectura del historial de Daniel P. Schreber, la cual entrama una vivencia padeciente a partir de un cuerpo que se muestra y dice fragmentado.
Por su parte, las primeras enseñanzas de Jacques Lacan con sus escritos acerca de la teoría del espejo contribuyen a pensar el armado del cuerpo y, consecuentemente, qué sucede cuando hay obstaculización de esa operatoria primaria. En consonancia, se advierte que, en la psicosis, algo no se produjo a nivel del estadio del espejo, el proceso identificatorio para la formación del cuerpo se encuentra anulado, así lo muestran los diferentes fenómenos corporales, dentro de ellos, la fragmentación del cuerpo.
Los efectos de padecimiento en virtud de la vivencia de fragmentación corporal son singulares y se encuentran en las discursividades de quienes lo experimentan, por lo tanto es menester a la propuesta de este trabajo acompañar la escritura desde el análisis en un relato de una subjetividad que lo padece. A este propósito surge un interés particular en el trabajo de una obra de Marguerite Duras, El arrebato de Lol V. Stein, donde la historia del personaje principal arriba a experiencias desgarradoras a partir del desarmado del cuerpo.
Por último, en función de la hipótesis de este trabajo, se desprenden nuevos interrogantes que posibilitan la reflexión sobre el lugar del analista en la escucha de una discursividad que padece la fragmentación del cuerpo.