Este trabajo, de estilo ensayístico, se propone reflexionar sobre la problemática del
niño que no toma la palabra desde una perspectiva psicoanalítica. Guiado por la
pregunta: ¿Qué dicen los niños cuando no hablan?, se introduce en un recorrido de
lectura que no por frecuentemente transitado deja de despertar inquietudes nuevas.
Pensar la ausencia de palabras como síntoma abre numerosos interrogantes.
Se concibe al lenguaje como un tejido que une lengua y subjetividad. Lacan nos
enseña que la apropiación de la palabra no puede eludir la relación al Otro. Abordar
temas como la aprehensión del símbolo, la determinación simbólica del sujeto, la
constitución subjetiva, la interacción con el Otro primordial, ayudan a pensar las
condiciones que posibilitan el surgimiento del ser hablante y otras que actúan como
obstáculos.
A modo de conclusión se sostiene la premisa: un niño podrá tomar la palabra
cuando exista un Otro que lo demande, lo espere, lo escuche...